El trabajo remoto: mi experiencia con este giro drástico a la cultura laboral digital.

abril 08, 2019/ 0 Comentarios / /por Victor Prato

Permíteme confirmar lo siguiente, todo esto no fue nada fácil ni algo instantáneo de aceptar, siempre hubo una mezcla de escepticismo, ignorancia sobre los hechos y quizá un poco de miedo. Pero una vez comenzaron a aparecer los diferentes casos de éxito en numerosas empresas, agencias, emprendimientos que admiro y respeto, todo comenzó a esclarecer; pero haría falta aún mucho más.

Parecía que la idea no calaba entre mis colegas, por mucho que les comprobara lo verdaderamente exitoso que estaba siendo este método en la actualidad, me encontraba con puertas cerradas y cambios de conversación repentinos. Podrá sonar muy insistente, pero eso no parecía detenerme, en cambio, me forzaba a seguir investigando y continuar conociendo a profundidad las inmensas ventajas del trabajo remoto.

Me sumergí en la lectura de diversos libros, artículos de opinión sobre el tema, e incluso conforme una lista de reproducción charlas TED y numerosos testimonios de personas que laboran desde la distancia. Para mí era como una ecuación matemática, un dos más dos, bastante obvio y difícil de ignorar, pero así son estas cosas, sin saberlo, llegaría el agente de cambio, de la forma más inesperada e impredecible.

Según la firma suiza IWG, más del 50 por ciento de las personas alrededor del mundo, trabaja de forma remota al menos 3 días a la semana. Un hecho que no sólo es anecdótico, sino que también logra describir con totalidad el panorama actual del mercado laboral. Muchos de estos individuos no caen en el espectro del trabajo 9PM-5PM, en dicha demografía existe una gran cantidad de emprendedores, una fuerza absoluta que ha logrado su independencia en base al compromiso, profesionalismo y todo sin la necesidad de una estructura o locación estrictamente física para poder operar. Una total inspiración para la nueva visión que se estaba gestando en mí en torno al futuro de nuestra agencia.

Por otro lado, el fenómeno de los influenciadores llegó como una tormenta que no esperaba, avasallante y poderoso, de un momento a otro el poder de la decisión pasó a estar en las manos de estos jóvenes talentosos que con su storytelling lograban cautivar masas enteras, dirigir grandes cantidades de tráfico en la web y sobre todo, vender, vender y vender.

Se podría decir que la gran mayoría de estos líderes de influencia realiza su trabajo a distancia, llevan el verdadero significado de los diferentes productos que promocionan a los aspectos comunes de sus vidas diarias, y esa quizá sea la receta secreta detrás de tanto éxito, ese sueño de poder hacer lo que tanto te gusta, lograr su rentabilidad y a la vez disfrutar de tu tiempo con libertad, perfección.

El paciente cero

Nos vamos al pasado, específicamente hace 4 años atrás. Después de una tarde lluviosa acá en la capital panameña, como las que suelen haber en mayo, llega a mi oficina una noticia difícil de asimilar. Para resumirlo en pocas palabras, uno de nuestros empleados más destacados dentro de la agencia que dirijo, se veía en la complicada situación de volver a su país de origen, para así tratar de cerca un problema de salud en su círculo familiar.

Dicha persona nos propuso trabajar desde la distancia, que con sólo la posibilidad de conectarse desde cierta hora del día sería capaz de recibir nuestros briefings y dedicarse de lleno a las actividades, esto sin mucha diferencia a lo que ya venía haciendo sin importar lo lejos.

Al instante lo sentí como una brisa fresca de algo que podría ser mucho más grande y beneficioso. Todo se dió de tal manera, en poco tiempo nos habíamos adaptado a la dinámica y sin más ni menos comenzamos a llevarla a otros puntos dentro de nuestra organización.

En conjunto con herramientas propias y ajenas, tales como Asana, Trello y una creación nuestra jocosamente llamada PSICOTICO, cuya función es lograr contabilizar los tiempos y llevar un registro de todas las actividades ejecutadas durante la semana. Con todas estas, logramos salir adelante aplicando una serie de pruebas piloto que consistían en días de trabajo completamente remotos para cierto número de empleados dentro de la agencia, fechas en las que el 50 por ciento de ellos trabajaba desde la distancia, todo con el fin de fortalecer nuestros compromisos, labor en equipo y nuestro tiempo en familia. Aún me resulta curioso cómo algo tan inesperado como una emergencia resultó en una dinámica que alguna vez fue impensada y hoy nos brinda ventajas cruciales.

Nuevos horizontes

Algo que verdaderamente logró sorprenderme y agradarme en la misma medida fueron las subsiguientes consecuencias que trajo esta nueva formalidad, entre ellas, poder realizar una videollamada grupal y notar no sólo el rostro de agrado de varios de nuestros colaboradores, sino también poder apreciar los diferentes lugares escogidos para trabajar. Cafés, espacios de coworking, el lobby de un condominio e incluso desde la orilla de una piscina.

Un cambio drástico pero positivo en nuestro estilo de vida, apegado al sentido de empoderamiento e independencia de estos perfiles que tanto estábamos buscando, teníamos esta visión del trabajador comprometido con la idea, sin la necesidad de una supervisión constante de nuestra parte, y que a la vez, este mismo esquema nos permitiera compartir mucho más tiempo con nuestros seres queridos; tal y como el caso de una colega que se vio en la saludable posibilidad de vivir y ser testigo del crecimiento de su hija, una experiencia que todo padre merece vivir.

La junta directiva estaba convencida, el trabajo remoto era el paso siguiente, nuestras estimaciones nos indicaban mejoras notables no sólo en los tiempos de entrega sino también en los niveles de eficiencia que consideraban una cierta cantidad de métricas que evalúan hasta la moral del equipo en conjunto, esto último en base a una serie de preguntas mensuales sobre procedimientos cotidianos.

Una cosa llevó a la otra y de repente, empezamos a tener aportes realmente serios de numerosos colaboradores en otras latitudes, Colombia es el primer y más elemental ejemplo. En dicho país logramos encontrar talentos que nos habría tomado años conseguir a través de medios tradicionales; mercadólogos, redactores, diseñadores, programadores, un amplio grupo de profesionales con diferentes aptitudes y visiones sobre cómo se deben abordar los retos de la actualidad.

La cifra que mejor resume todo este cambio es la siguiente: más del 50 por ciento de nuestro equipo labora remotamente. En otras palabras, el trabajo remoto es una completa característica de nuestro empuje como marca y agencia de marcas. Sin importar el tamaño o la envergadura que nos compone, pienso que tenemos el talento humano necesario para ofrecer propuestas de altísima calidad y con sorprendente eficacia. 

 
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No lo pienso negar, el giro drástico también ha traído consigo ciertos contratiempos, pero lo fortuito del caso es que estos pormenores no logran desequilibrar la balanza, típicos problemas de conexión, comunicación, adaptabilidad, hay empleados que se sienten como pez en el agua, existen otros que en el ambiente de oficina encuentran la calma necesaria para contribuir, procesos que con el tiempo pueden engranar y mejorarse.

Las herramientas de nuestros tiempos hacen que todo esto sea bastante obvio, y personalmente pienso que los nuevos líderes del mañana deben preocuparse aún más por la calidad de vida de sus equipos, sin ellos no se puede impulsar ningún tipo de esfuerzo, estoy plenamente seguro que la satisfacción del empleado pasará a ser otro departamento organizacional, sobre todo en urbes grandes, densamente pobladas y con sus acostumbradas complejidades.

Con el advenimiento de tecnologías más sólidas y conexiones a internet mucho más rápidas, el commuting al trabajo será una cuestión de chiste para muchísimas profesiones de hoy, algo meramente anecdótico y quizá hasta penoso de debatir en el año 2080, tan cómico como el tamaño de los teléfonos CDMA de finales de los noventa.

El empoderamiento que genera el trabajo remoto es algo sin precedentes, quizá podrá asemejarse con el impacto que tuvo la aviación a principios del siglo XX, pero no me quedan dudas de que esta revolución laboral se reforzará aún más, los datos lo demuestran, la gente es cada vez más autodidacta gracias a la enorme montaña de recursos que hay en la web, es aún más reacia al tráfico vehicular y está dispuesta a intercambiar el rol de la oficina por el del hogar.

Cada inicio de semana trato de conversar los diferentes temas con mi grupo de trabajo, algunos presentes, otros a través de una pantalla, dialogamos sobre resultados, esfuerzos y experiencias personales. Lo admito, no siempre logro recordar con claridad lo que hablamos en estas reuniones después de que ha pasado un buen tiempo, pero algo que si nunca voy a olvidar será el curioso agradecimiento de un colega, cuyas palabras fueron algo como “gracias por dejarme colaborar desde la distancia, puedo pasar más tiempo con mi perro”.

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